La tumba de Carlitos es la más visitada en Hermosillo

Entre los mitos y leyendas urbanas que hay en Hermosillo, algunas han trascendido la tradición oral para volverse leyendas noticiosas. Ahí está el caso del Casino del Diablo, un centro de baile que terminó en ruinas cuando corrió la versión de que el propio Lucifer se apareció en medio de una fiesta.  Pero hay una, mucho menos tenebrosa, y se trata de una leyenda que atrae a los niños y a los adultos y es “La tumba de Carlitos”.

Esta leyenda o mito urbano se basa en un niño de 9 años que murió en 1940 y fue sepultado en el Cementerio San Agustín de Hermosillo, mejor conocido como el Panteón Yañez.  Ahí quedó hasta de buenas a primeras se corrió la voz de que este pequeño difunto hacía milagros. Ayudaba a quien se lo pedía, pero sobre todo a otros niños, quienes en pago a auxilio le dejaban de regalo un juguete. 

Niños con enfermedades graves aseguraban haber sido sanados. Niños abusados en sus escuelas, pedían la protección de Carlitos y de forma milagrosa el bullying en su contra desaparecía. Así, con el correr de los años, la Tumba de Carlitos se volvió la más visitada del panteón y así sigue, porque la devoción a este pequeño no parece que termine.

Para conocer esta historia, empecemos por saber quién era Carlitos.  

¿Quién fue Carlitos?

De acuerdo con el testimonio de quienes lo conocieron y sus familiares, este pequeño se llamaba Carlitos Angulo F., quien nació el 3 de octubre de 1929. Lo describen como un niño bondadoso,  diligente y además juguetón.  Su familia tenía un negocio en el mercado municipal en el centro de Hermosillo. Su padre Isidro Angulo lo administraba a la vez que otro café que tenía por la calle Matamoros. 

Se cuenta que un primer de enero  de 1940 Carlitos estrenaba unos patines cerca del mercado municipal, cuando un repartidor de frutas y verduras lo atropelló. Otra versión es que mientras patinaba resbaló y se golpeó la cabeza, provocándose una fuerte fractura que lo llevó a la muerte. 

Esta muerte trajo el dolor a la familia Angulo, quienes decidieron sepultar a Carlitos en el panteón Yañez. Como su madre no pudo estar en el sepelio, su padre don Isidro, puso una réplica en yeso del féretro para que lo viera su madre y así está en su  tumba desde hace más de 80 años. 

Orígenes de la leyenda de Carlitos

La leyenda de la tumba y el niño milagroso, de acuerdo con la versión que dio una de sus hermanas ya muy anciana,    comenzó cuando  uno de sus amigos  enfermó y su madre le pidió a Carlitos por la salud de su hijo rogándole: “Carlitos, te pido por la salud de mi hijo, es tu amigo ayúdalo a que se alivie”.  De manera por demás misteriosa el pequeño se recuperó y la noticia se esparció como reguero de pólvora por la ciudad. 

Otra versión se le atribuye a una niña de cinco años que sufría de una enfermedad incurable para la época que no le permitía caminar. Su familia invocó la ayuda de Carlitos y  la pequeña pudo volver a caminar. 

En pago de estos favores  y milagros, los pequeños y sus familias le llevan algún regalo, sobre todo juguetes. De ahí que no extrañe ver como la tumba siempre tiene todo tipo de juguetitos y mensajes de agradecimiento. 

Los milagros de Carlitos

A raíz de los milagros que comenzaron a atribuir a Carlitos, fueron cada vez más los niños que pedían.  Unos pedían por la salud, por el cuidado de sus familias.  Y al parecer a todos respondía.  En el mausoleo de su tumba  hay una leyenda que dice:  “Por Carlitos ruege Ud.  y el espíritu de este niño le ayudará” . 

Seguramente esta frase fue colocada después, cuando ya la fama de sus milagros había trascendido las fronteras. 

Por el momento se desconocen con precisión los milagros  y favores concedidos por Carlitos, porque nadie lleva una estadística o reporte de ellos. En algunos casos se pueden leer mensajes, pero no se puede precisar quien lo dejó, aunque diga en que consistió el favor. 

La Iglesia Católica no  ha reportado que haya llevado alguna investigación al respecto para verificar la veracidad de los milagros. Sin embargo la devoción está presente para pedir desde sanar una grave enfermedad, hasta simplemente ayuda para pasar año en la escuela. Los milagros son muchos, pero no están hasta el momento catalogados. 

La particular y original tumba de Carlitos

Recordar que la tumba de Carlitos fue de las primeras que se colocaron en el Cementerio municipal “San Agustín”, que todos conocen como Panteón Yañez, ubicado en ese momento al norte de Hermosillo y al final de la calle que lleva ese nombre.  Fue inaugurado en 1920, luego que los otros cementerios se habían saturado por las epidemias que se registraron a principios del siglo. 

Para visitarla no hay ningún problema, porque todos los guardias y trabajadores del Panteón Yañez conocen perfectamente su ubicación.  Además se distingue de otras tumbas y mausoleos porque tiene una réplica del ataúd en donde sepultaron a Carlitos. 

Esto se debe, como hemos señalado, a que su madre no pudo asistir al funeral porque tuvo un quebranto de salud, y su papá don Isidro  decidió que se hiciera esa réplica para que su madre pudiera verlo. 

Pero otra característica es que es una tumba que siempre está lleno de juguetes de todo tipo.  Carritos, muñecos, piñatas,  juegos como canicas y trompos.  Todo lo que puede llevarle un niño a otro niño. 

Los visitantes y sus acciones

La tumba de Carlitos todo el año tiene visitantes. Eso puede verse porque los trabajadores del Panteón tienen que estar recogiendo los juguetes que se van acumulando por semanas. 

Esto aumenta considerablemente el día 1 de noviembre, Día de Todos los Santos y los Angelitos.  El 30 de abril no pasa desapercibido para los que piden o agradecen a Carlitos. 

No han reportado hasta el momento actos de vandalismo como otras tumbas, las cuales son dañadas o robadas por los indigentes o malvivientes que se meten a ese lugar. 

Carlitos en la memoria de los hermosillenses

En un repaso por las notas informativas que se han manejado en torno a la leyenda de la Tumba de Carlitos es asombroso que la mayoría de los medios locales le han dedicado reportajes o notas especiales, lo que ha provocado que su fama y leyenda sea muy conocida en la ciudad. 

Pero también ha traspasado fronteras, porque medios nacionales y hasta internacionales han informado de los milagros que hace un niño que está sepultado en un viejo panteón de la capital de Sonora. 

Lo curioso es que son los mismos niños los que conocen de esta leyenda y ya de grandes, porque estamos hablando que todo inició hace 80 años, le transmiten la tradición a sus hijos y a sus nietos. 

A pesar de que en algunos sectores pueda haber cierto escepticismo, en otros se mantiene la devoción y la tradición. Y si usted requiere de pedirle un favor a Carlitos, no olvide llevarle un juguete de agradecimiento.

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